Viendo como he empezado el año y después de pensarlo mucho me he comprado un nuevo par de zapatillas. No son ni de asfalto ni de trail, técnicamente se hacen llamar "de estar en casa", del tipo pantuflas voladoras. Tienen interior acolchado y un tacón extra de amortiguación. El diseño también es de lo último, con cuadritos y solapa delantera.
Espero sacarles partido y hacerles muchos kms por casa, porque se han salido de presupuesto. En Wiggle estaban agotadas así que tuve que rascarme el bolsillo en el mercadillo de Estella este domingo, en el puesto "der Migué".
¿Un poco de humor no viene mal no?
lunes, 28 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
Nuevo parón
Otra vez al dique seco. Hoy me he han hecho una pequeña operación para quitarme de la nariz lo que inicialmente era un lunar pero al final era algo más serio. Aunque no de extrema gravedad había que quitarlo.
El resultado es que tengo que estar un par de días en reposo y al menos una semana después sin hacer ejercicio para evitar el sudor en la herida, ya que me han puesto algún punto.
Así que volveré a tirar de paciencia y a esperar, ahora que estaba reencontrando la forma. No sé si esto alterará mis planes de próximas carreras ya que el 10 de abril quería correr la media de Rota-Chipiona y voy a llegar corto de kms, como en la de Cádiz. Ya veremos.
Vaya año que llevo, pero bueno, me conformaré leyendo los entrenos y carreras de otros amigos run-blogeros, con los dientes largos...
El resultado es que tengo que estar un par de días en reposo y al menos una semana después sin hacer ejercicio para evitar el sudor en la herida, ya que me han puesto algún punto.
Así que volveré a tirar de paciencia y a esperar, ahora que estaba reencontrando la forma. No sé si esto alterará mis planes de próximas carreras ya que el 10 de abril quería correr la media de Rota-Chipiona y voy a llegar corto de kms, como en la de Cádiz. Ya veremos.
Vaya año que llevo, pero bueno, me conformaré leyendo los entrenos y carreras de otros amigos run-blogeros, con los dientes largos...
miércoles, 23 de marzo de 2011
Como un guante
A principios de año decidí comprarme un segundo par de zapatillas para acompañar a mis kayano y poder intercambiarlas o elegir entre ellas según lo que hiciera. Parece una tontería pero te da seguridad no depender de unas zapatillas, aunque sólo sea si se te mojan el día anterior.
Aunque al principio pensé en comprarme unas Saucony, que llevo tiempo detrás de ellas, me decidí por las Asics GT 2160. La saga 2100 de Asics ha sido la que he usado desde que me tomé esto un poco en serio. Tuve las 2120, 30 y 40 todas con muy buen resultado. De hecho, con ellas acabé con una periostitis que me traía de cabeza.
Lo que me terminó de convencer fue un artículo del blog de Albert Sampietro, Gadgets para correr, que sigo al día y recomiendo a todos. En éste hablaba muy bien de estas zapas ya que introducían una serie de mejoras (amortiguación y estabilidad sobre todo) que la distinguían de su predecesora la 2150. Así que me fui para Wiggle y allí las compré por unos 100 euros.
En menos de una semana ya las tenía aquí y ese mismo día las probé en un rodaje medio, no demasiado largo por si me salían rozaduras. Pero nada, como un guante desde la primera salida, al contrario que con las Kayano, que tardé como una semana en hacerles la horma.
Así que las recomiendo a los que tengáis unas características parecidas a las mías, o sea, pronador de unos 80 kilos y con unos 50 kms o más por semana. Son de gama medio-alta pero de verdad que no le envidian nada a las Kayano, supuestamente el tope de gama.
Aunque al principio pensé en comprarme unas Saucony, que llevo tiempo detrás de ellas, me decidí por las Asics GT 2160. La saga 2100 de Asics ha sido la que he usado desde que me tomé esto un poco en serio. Tuve las 2120, 30 y 40 todas con muy buen resultado. De hecho, con ellas acabé con una periostitis que me traía de cabeza.
Lo que me terminó de convencer fue un artículo del blog de Albert Sampietro, Gadgets para correr, que sigo al día y recomiendo a todos. En éste hablaba muy bien de estas zapas ya que introducían una serie de mejoras (amortiguación y estabilidad sobre todo) que la distinguían de su predecesora la 2150. Así que me fui para Wiggle y allí las compré por unos 100 euros.
En menos de una semana ya las tenía aquí y ese mismo día las probé en un rodaje medio, no demasiado largo por si me salían rozaduras. Pero nada, como un guante desde la primera salida, al contrario que con las Kayano, que tardé como una semana en hacerles la horma.
Así que las recomiendo a los que tengáis unas características parecidas a las mías, o sea, pronador de unos 80 kilos y con unos 50 kms o más por semana. Son de gama medio-alta pero de verdad que no le envidian nada a las Kayano, supuestamente el tope de gama.
domingo, 20 de marzo de 2011
Semana a tope y Media de la Bahía de Cádiz
Después de los rodajes de la semana pasada, en los que empecé a encontrarme mejor, y sobre todo de la tirada medio larga del domingo decidí que intentaría ir a la media de Cádiz del día 20. Para eso tenía que hacer una semana completita de entrenos y probar aun más mis fuerzas.
Así que me apreté fuerte los cordones y salí el lunes, martes, jueves y viernes combinando kilometrajes largos con ritmos medios. Distancia y calidad dentro de mis posibilidades. Los rodajes fueron de 13, 10, 10 y otros 13 kms en esos días. Los ritmos medios también fui bajándolos de 5,15 a 4,55. Caña total.
El sábado estaba un poco cansado, no voy a negarlo, pero con mucha ilusión de volver a las carreras. Viendo cómo estaba mi plan era salir a 5,15 y aguantar a ese ritmo hasta el km 10. A partir de ahí, apretar o aflojar según estuviera. El calor y la autovía podían hacer estragos, y aunque he mejorado no he hecho más de 13 kms de una tirada. No sabía cómo iba a responder a partir del 15.
Y llegó el domingo, y todo lo planeado se fue al traste. Para empezar, me quedo dormido. Tenía que estar a las 7:45 en Cádiz para coger el autobús que nos llevaba a la salida en San fernando. Salí de casa a las 7:35 con un zumo y unos cereales saliéndome por las orejas. Cruzo los dedos porque no me llegue ninguna multa por velocidad en el tramo de autopista Jerez-Cádiz. Llego a las 8 en punto, cojo el último autobús y nos suelta en Bahía Sur para recoger el dorsal en una cola kilométrica.
Tardo más de media hora en llegar a mi turno de recogida. Nefasta organización: un mostrador con 3 chavales entregando los números como si fuera una tómbola. Después a otra mesa por el chip. Son las 9, por los altavoces avisan que se vayan acercando a la salida y yo poniéndome el dorsal, el chip y quitándome el chándal a la vez. A la desesperada entro en el servicio. No podía más, el stress me estaba matando.
Salgo corriendo del servicio, el corazón en un puño y unos de la organización me dicen que cruce el campo de fútbol hacia la salida que casi que "me están esperando". Les tiro la mochila (ni me dio tiempo a dejarla en el punto de entrega) bajo la promesa que me la llevan a Cádiz (cruzo los dedos otra vez) y hago un medio sprint para incorporarme a la cola del pelotón (eso fue mi calentamiento). Casi que no me da tiempo a parar y dan el pistoletazo. Para una vez que llego justito no nos hacen esperar, tiene tela esto.
Y por fin empieza la carrera, ahora a "descansar de tanto stress". El primer km de calentamiento y en cola del grupo lo hago a 5:26. Epiezo a coger ritmo y me veo muy bien, así que me animo y me pongo a 5 para adelantar gente y encontrar mi sitio. Pero pasan los kms y sigo adelantando. No he bajado el ritmo, más bien lo he subido algo, en torno a 4:50. Dudo un poco en bajar pero decido esperar a entrar en la autovía, que será más dura.
Llega la recta de la autovía y me engancho con Gustavo, el hermano de José Mari, que se estrena en las carreras nada menos que en la media. Va muy bien, con sus cascos y muy concentrado. Se viene conmigo un buen rato, casi hasta el final de la autovía. El viento no era de cara así que lejos de bajar el ritmo apreté un poco en algunos tramos, en torno a 4:40/4:45.
Entramos en Cádiz y ya estoy un poco tocado. Es la barrera de los 15 kms, la prueba de fuego. A partir de ahí toca apretar los dientes. Recupero algo de capacidad de sufrimiento y mantengo los ritmos en torno a 4:45. Los últimos 2 kms son puro sufrimiento: recta en subida, sol de frente y viento de cara.
Para colmo, la nefasta organización nos mete un km más. Encima que uno va con lo justito y con las condiciones que he contado, toma kilometrito de propina. La capacidad de sufrimiento se convierte en tortura, y llego con las últimas reservas. El tiempo, 1:48 que si le quito el km de regalo se queda en 1:43 largo. Inesperado totalmente. Muy satisfecho y muy reventado, pero mereció la pena.
Por último, tras mi botellita de agua y mi naranja (que no podía faltar) voy a por la camiseta de recuerdo. De nuevo la nefasta organización convierte el acto en una odisea en la que hay que emplearse a fondo con empujones y codazos. Lamentable.
Después me encontré con Alfonso que también estaba un poco perjudicado por la dureza de la carrera y rajando de la nefasta organización. Conclusión: mejor pagar algo por una inscripción (no sé si los 15 de la Rota-Chipiona) y tener mejores condiciones.
En resumen, vuelta a las carreras mucho mejor de lo pensado pero también con mucho sufrimiento. Pero de eso se trata, la recompensa y la satisfacción son mayores cuanto mayor es el esfuerzo. Probablemente me haya costado más hacer este tiempo que 10 minutos menos dentro de un par de meses en otra media. Ahora a descansar, que estoy reventado No sé si saldré mañana, aunque ya tengo mono...
Así que me apreté fuerte los cordones y salí el lunes, martes, jueves y viernes combinando kilometrajes largos con ritmos medios. Distancia y calidad dentro de mis posibilidades. Los rodajes fueron de 13, 10, 10 y otros 13 kms en esos días. Los ritmos medios también fui bajándolos de 5,15 a 4,55. Caña total.
El sábado estaba un poco cansado, no voy a negarlo, pero con mucha ilusión de volver a las carreras. Viendo cómo estaba mi plan era salir a 5,15 y aguantar a ese ritmo hasta el km 10. A partir de ahí, apretar o aflojar según estuviera. El calor y la autovía podían hacer estragos, y aunque he mejorado no he hecho más de 13 kms de una tirada. No sabía cómo iba a responder a partir del 15.
Y llegó el domingo, y todo lo planeado se fue al traste. Para empezar, me quedo dormido. Tenía que estar a las 7:45 en Cádiz para coger el autobús que nos llevaba a la salida en San fernando. Salí de casa a las 7:35 con un zumo y unos cereales saliéndome por las orejas. Cruzo los dedos porque no me llegue ninguna multa por velocidad en el tramo de autopista Jerez-Cádiz. Llego a las 8 en punto, cojo el último autobús y nos suelta en Bahía Sur para recoger el dorsal en una cola kilométrica.
Tardo más de media hora en llegar a mi turno de recogida. Nefasta organización: un mostrador con 3 chavales entregando los números como si fuera una tómbola. Después a otra mesa por el chip. Son las 9, por los altavoces avisan que se vayan acercando a la salida y yo poniéndome el dorsal, el chip y quitándome el chándal a la vez. A la desesperada entro en el servicio. No podía más, el stress me estaba matando.
Salgo corriendo del servicio, el corazón en un puño y unos de la organización me dicen que cruce el campo de fútbol hacia la salida que casi que "me están esperando". Les tiro la mochila (ni me dio tiempo a dejarla en el punto de entrega) bajo la promesa que me la llevan a Cádiz (cruzo los dedos otra vez) y hago un medio sprint para incorporarme a la cola del pelotón (eso fue mi calentamiento). Casi que no me da tiempo a parar y dan el pistoletazo. Para una vez que llego justito no nos hacen esperar, tiene tela esto.
Y por fin empieza la carrera, ahora a "descansar de tanto stress". El primer km de calentamiento y en cola del grupo lo hago a 5:26. Epiezo a coger ritmo y me veo muy bien, así que me animo y me pongo a 5 para adelantar gente y encontrar mi sitio. Pero pasan los kms y sigo adelantando. No he bajado el ritmo, más bien lo he subido algo, en torno a 4:50. Dudo un poco en bajar pero decido esperar a entrar en la autovía, que será más dura.
Llega la recta de la autovía y me engancho con Gustavo, el hermano de José Mari, que se estrena en las carreras nada menos que en la media. Va muy bien, con sus cascos y muy concentrado. Se viene conmigo un buen rato, casi hasta el final de la autovía. El viento no era de cara así que lejos de bajar el ritmo apreté un poco en algunos tramos, en torno a 4:40/4:45.
Entramos en Cádiz y ya estoy un poco tocado. Es la barrera de los 15 kms, la prueba de fuego. A partir de ahí toca apretar los dientes. Recupero algo de capacidad de sufrimiento y mantengo los ritmos en torno a 4:45. Los últimos 2 kms son puro sufrimiento: recta en subida, sol de frente y viento de cara.
Para colmo, la nefasta organización nos mete un km más. Encima que uno va con lo justito y con las condiciones que he contado, toma kilometrito de propina. La capacidad de sufrimiento se convierte en tortura, y llego con las últimas reservas. El tiempo, 1:48 que si le quito el km de regalo se queda en 1:43 largo. Inesperado totalmente. Muy satisfecho y muy reventado, pero mereció la pena.
Por último, tras mi botellita de agua y mi naranja (que no podía faltar) voy a por la camiseta de recuerdo. De nuevo la nefasta organización convierte el acto en una odisea en la que hay que emplearse a fondo con empujones y codazos. Lamentable.
Después me encontré con Alfonso que también estaba un poco perjudicado por la dureza de la carrera y rajando de la nefasta organización. Conclusión: mejor pagar algo por una inscripción (no sé si los 15 de la Rota-Chipiona) y tener mejores condiciones.
En resumen, vuelta a las carreras mucho mejor de lo pensado pero también con mucho sufrimiento. Pero de eso se trata, la recompensa y la satisfacción son mayores cuanto mayor es el esfuerzo. Probablemente me haya costado más hacer este tiempo que 10 minutos menos dentro de un par de meses en otra media. Ahora a descansar, que estoy reventado No sé si saldré mañana, aunque ya tengo mono...
miércoles, 16 de marzo de 2011
Correr y competir
Cuando empecé a correr lo único que buscaba era hacer algo para estar en forma. Después pasa lo que todos sabemos: empiezas a progresar, te compras un pulsómetro, un gps, y empiezas a mirar los tiempos y ritmos que vas haciendo. Y entonces te planteas: habrá que apuntarse a una carrera, no? Acudes desubicado y nervioso, la corres con ansia y al final te vas a casa orgulloso del tiempo que has hecho y sobre todo de haberla terminado. Después de esa vendrán muchas más.
Bueno, esto más o menos es lo que yo viví y supongo que muchos runners populares de distinto nivel. A esto hay que unir que la mayoría tendemos a unirmos a clubes o grupos de amigos, con lo que acudir a las carreras se convierte casi en un acto social cada cierto tiempo en el que te reencuentras con compañeros de fatigas.
Para mí hacer carreras (competir suena un poco fuerte, la verdad) me ha servido sobre todo para motivarme y esforzarme corriendo, para conocer a mucha gente y para tener experiencias (buenas y malas) que me han ayudado a mejorar en todos los sentidos. Me ha ayudado a ponerme y superar retos.
Pero también reconozco que la competición no tiene que gustar a todo el mundo. Hay muchos runners que sólo quieren estirar las piernas y quemar algo de grasa. Mi gran amigo Bany es uno de esos, y respeto mucho su postura. No quieren presión, ni horarios de entrenos, y oir hablar de series o cambios de ritmo les horroriza.
Aunque no puedo decir que haya acudido a muchas, sí animo a todos a probar alguna carrerita algún día. Aunque sea una una milla urbana o una popular de 5 kms. En las carreras hay sitio para todos y muy buen ambiente. Y seguro que alguno se animará y volverá. Allí nos vemos!
Bueno, esto más o menos es lo que yo viví y supongo que muchos runners populares de distinto nivel. A esto hay que unir que la mayoría tendemos a unirmos a clubes o grupos de amigos, con lo que acudir a las carreras se convierte casi en un acto social cada cierto tiempo en el que te reencuentras con compañeros de fatigas.
Para mí hacer carreras (competir suena un poco fuerte, la verdad) me ha servido sobre todo para motivarme y esforzarme corriendo, para conocer a mucha gente y para tener experiencias (buenas y malas) que me han ayudado a mejorar en todos los sentidos. Me ha ayudado a ponerme y superar retos.
Pero también reconozco que la competición no tiene que gustar a todo el mundo. Hay muchos runners que sólo quieren estirar las piernas y quemar algo de grasa. Mi gran amigo Bany es uno de esos, y respeto mucho su postura. No quieren presión, ni horarios de entrenos, y oir hablar de series o cambios de ritmo les horroriza.
Aunque no puedo decir que haya acudido a muchas, sí animo a todos a probar alguna carrerita algún día. Aunque sea una una milla urbana o una popular de 5 kms. En las carreras hay sitio para todos y muy buen ambiente. Y seguro que alguno se animará y volverá. Allí nos vemos!
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